Un veintiocho de enero
Era enero veintiocho,
mil ocho cincuenta y tres
y La Habana vio nacer
a un cubano prodigioso
¡Qué exquisita era su prosa!
Leer el Ismaelillo,
luego los Versos Sencillos,
los Zapatitos de rosa.
De su legado inmortal
nos regaló aquel Abdala
Amor con amor se paga,
y luchar por la libertad.
Poeta reconocido
periodista y escritor
fue engrillado por caudillos
por ser libre pensador.
De Cuba exiliado a España,
luego estuvo en Nueva York
y desde toda tierra extraña
continuaba su labor.
Hispanoamérica libre
era lo que deseaba
demostrando gran calibre
a todos los que arengaba
Cultivaba en su jardín
una hermosa rosa blanca
lo mismo para el ser vil
que para el de mano franca.
Internacional, sincero
un patriótico y gran hombre,
de lo justo el asidero,
José Martí era su nombre.
Autoría y derechos:
Marta Requeiro.
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