Caída libre
Me lanzo a tus brazos en picada
en caída libre.
Me despojo de ataduras
y de dudas
Desciendo a lo innombrable del deseo
perdiendo la cordura.
Hasta el pozo de tu boca, llego.
Laberinto de lo que no quiero oír
y lo que quiero
A nadar en su oscura profundidad
de lenguas zigzagueantes, gemidos
frases inteligibles
y sonidos.
A descifrar las incógnitas en cada poro
y a navegar en las órbitas celestiales
de tus negros ojos.
Reboto sobre tu pecho
ancho y suave
varonil y frágil
sin tomar un respiro.
En el agitado silencio que nos envuelve
disfruto un mundo colorido.
Y continúo derramada sobre tu vida cotidiana
Y tú en la mía.
Tejiendo planes y bordando sueños
multiplicando las manos en los hechos
y mutilando toda desventura.
Y diviso el éxito
sin haber aún encontrado el camino.
Por eso, cuando quiero
mil veces morir y mil veces nacer
me lanzo a tus brazos en picada,
en caída libre.
Sin vértigo.
Y vuelvo a descender
a lo innombrable del deseo.
A confiar.
Sabiendo que al final
voy a encontrar tu mano
donde asirme.
Autoría y derecho: Marta Requeiro.
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