miércoles, 5 de abril de 2017

Cuba. ¿Experimento social ante los ojos del turista?






Cuba. ¿Experimento social ante los ojos del turista?



“Cuba es una dictadura paralizada en el tiempo”, “recibe muchos turistas, menos de los que debería”, asegura la revista británica The Economist, en su edición del 4 de abril, además de prever que para el 2030 llegará a la isla tres veces más turistas que los cuatro millones reportados en el 2016.
Muchos hoteles, con una infraestructura arcaica y falta de mantenimiento, no impide que esto ocurra, además de cobrar por un servicio cinco estrellas que no ofrecen y que distan de igualársele a los estándares internacionales para tal categoría y con un servicio de internet pésimo.
Menciona, además, el embargo que Washington impone al país, tema que todos sabemos, es la justificación para el real bloqueo que el propio régimen impone a los ciudadanos y que el cubano, sabiéndolo, por temor no menciona. Se priva de recursos al pequeño empresario, se controla sobremanera sin crear un compromiso de cooperación mutua para sacar adelante al país, y algunos atemorizados cuelgan una foto de Fidel o Raúl frente a sus fachadas para evitar una fiscalización demoníaca que termine llevándoles hasta los clavos y dejándolos peor que al principio de empezar su sueño.
Sí, Cuba es una dictadura paralizada en el tiempo y es a su vez un experimento de subsistencia humana con los más rudimentarios recursos, a la vista curiosa de los turistas que la visitan atraídos por la sensación de estar haciendo un viaje en el tiempo sin necesidad de la máquina de la novela de ficción y sin importarles –a la mayoría- cómo es que realmente el ciudadano logra sobrevivir en base a casi nada. Se llenan sus barrigas en los centros turísticos y pasean el los carros antiguos sin tener noción siquiera qué es vivir racionado, sin agua y sin luz.
Pero no es culpa del turista que llega hasta la isla atraído por su idiosincrasia, de hecho esa es la finalidad del turismo en el mundo: conocer culturas. El cubano es el que debe tener las ganas de dejar de ser material de laboratorio, de tener que estar buscando qué comer diariamente, sin alternativas de elección; como el poder ir a un mercado y elegir, de acuerdo a su bolsillo, qué colocar en su cesta.
Todo este asunto me recuerda los experimentos hechos con los monos en los laboratorios, donde son sometidos a privaciones, en entornos que acarrean aburrimiento, soledad, y locura. Se les ignoran sus deseos y necesidades más fundamentales (www.petalatino.com). Si ellos teniendo menos inteligencia que el ser humano son capaces de sublevarse… ¡hasta cuándo van a suceder atrocidades en Cuba!

La pasividad no deja alternativas si el silencio continúa. ¿Cómo se puede así dejar de ser una atracción atrayente para el turista (en el peor sentido de la palabra)? ¿Cómo se puede así dejar de ser una muestra de lo que puede llegar  a soportar una sociedad oprimida?

No hay comentarios:

Publicar un comentario