martes, 10 de noviembre de 2015

Fuera de lo cotidiano

Fuera de lo cotidiano


Eres la patria
de la que me destierro
en las mañanas
tras un pedazo de deseo
colgando aún de la sonrisa
y la mirada.
Que bueno que el fuego del amor
queme el surco de lo amargo,
o lo difícil que haya traído
el día.
Regreso a la costa de tu costado
después de nadar en el mar de tus besos
y puedo distinguir
los detalles de la lámpara del techo
donde primero tenía tus jadeos.

Voy a una ducha tibia,
a mis zapatillas,
y al jazz.
A descubrirme entera
en una frase
cuando dices mi nombre
y me bautizas de nuevo.

Me invitas a decirle adiós
a lo cotidiano
mirando la lluvia desde la ventana
mientras la casa nos sirve de sombrero,
y las flores se doblan para reverenciarla.

Una hormiga se salva
en una hoja desbocada
por el canal que se formó
a orillas de la acera.
Y se asusta,
en los pequeños remolinos
que se forman con las piedras.
¿Me quieres?
¡Qué pregunta!- me dices.

Y siento
que soy la hormiga
y tu la hoja,
cuando me tomas de la mano
en el caudal desbarrancado
de la vida.

Autoría y derechos: Marta Requeiro.

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